El relevamiento de la Fundación Libertad y Progreso señala que los ingresos de los trabajadores privados registrados aumentaron 197% mientras que la CBA lo hizo 228%. En el caso de los trabajadores no registrados, el golpe fue aún mayor.

Los salarios promedio de la economía desde diciembre del 2019 aumentaron 31 puntos porcentuales menos que la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que define la línea de indigencia, según un informe elaborado por la Fundación Libertad y Progreso.

El relevamiento, realizado en base a datos del INDEC y el Ministerio de Trabajo, indicó que “entre diciembre de 2019 y julio de 2022 (último dato disponible) los salarios aumentaron 197%, mientras que la CBA lo hizo 228%“.

Agregó el informe que el sector que más deterioro tuvo en sus ingresos “fueron los trabajadores privados no registrados, que tuvieron un incremento en sus salarios de 171% y los trabajadores registrados que perciben el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) que creció 170%”.

“En ambos casos, la diferencia con el aumento de la CBA ronda los 60 puntos porcentuales” señaló el estudio.

El sector que salió menos perjudicado fue el de trabajadores privados registrados que tuvieron un aumento del 203% y los asalariados del sector público que mejoraron sus sueldos un 201%.

La Remuneración Promedio de los Trabajadores Registrados Estables (RIPTE), aumentó 206%, 22 puntos menos que la Canasta Básica Alimentaria.

Según el relevamiento de la Fundación, los trabajadores registrados y los del sector público los incrementos salariales estuvieron por encima de la suba acumulada de la Canasta Básica Total (CBT) relevada por INDEC.

Hasta septiembre último pasado, el estudio registró que la CBA tuvo un aumento acumulado de 276% y la CBT de 241%, lo que ubica los aumentos 79 y 44 puntos porcentuales por encima de los salarios promedio de la economía, según el relevamiento de INDEC”.

El economista Jefe en la Fundación Libertad y Progreso, Eugenio Marí, expresó que “la pérdida del poder adquisitivo de los salarios responde a una economía donde el trabajo es cada vez menos productivo”.

Marí agregó que esa perdida salarial se debe a “las enormes distorsiones que dificultan la producción y la inversión; empezando por la inflación, pero también incluyendo el cepo cambiario, las regulaciones y la presión impositiva”.

Fuente: ambito.com