Roque Arrieta, acusado por haber empujado a su ex pareja desde un puente en El Trapiche, podría ser condenado a cuatro años de prisión. El hombre de 56 años se fue procesado por “lesiones graves calificadas por mediar violencia de género y por el vínculo” y comenzó a ser comparecer esta mañana en la Cámara Penal Nº1 Residual, bajo la modalidad de juicio abreviado.

El tribunal -integrado por José Luis Flores, Adriana Lucero y Jorge Sabaini Zapata-, tendrá ahora diez días hábiles para pronunciarse sobre si es procedente la aplicación de esta técnica de juzgamiento en esta causa. En caso de hacerlo por la positiva, deberá analizar cada una de las cuestiones que se plantean en la sentencia como por ejemplo, cuáles fueron los hechos, cuál fue la autoría que acepta el imputado, cómo debe encuadrarse su conducta jurídicamente y si la pena que las partes proponen es la adecuada según entienda el tribunal. Eso es lo que está pendiente de resolución debido a la complejidad del caso y los asuntos que deben considerarse como accesorios.

El episodio por el cual Arrieta es juzgado ocurrió el 24 de junio de 2020, cuando quien era su pareja en aquel momento, Verónica Bordón, denunció que se cruzó con el imputado a la altura del murallón del río, frente al hotel Class y luego de amenazarla la empujó de una altura de dos metros.

Por el golpe, Bordón sufrió fracturas en su pierna y muñeca izquierda y golpes en su rodilla. Desde entonces se sometió a tres cirugías con clavos y prótesis, que le demandaron seis meses en silla de ruedas y un año y medio de rehabilitación.

Esta mañana, al comenzar el proceso, un grupo de mujeres de la agrupación Lelikenun se acercó a los Tribunales para acompañar a Bordón y expresar su reparo frente a la posible pena de 4 años de prisión, y remarcaron que inicialmente la carátula de la causa no eran las lesiones agravadas, sino “tentativa de femicidio”.

“La fiscal Virginia Palacios considera que 4 años de prisión es suficiente para penalizar el delito del agresor que provocó que el horror entre en la vida de Verónica. La fiscal manifiesta que el metro noventa de altura de la pasarela implica que Arrieta no tuvo la intención de asesinarla, desestimando que, una vez que la arrojó, la dejó abandonada fracturada y en el agua congelada, antes de gritarle “te voy a cagar matando, hija de puta”” expresaron las activistas a través de un comunicado.

“Una vez más, las mujeres recibimos el mensaje de que nuestras vidas no valen nada. Otra vez la Justicia “habilita” a los violentos a proseguir con sus prácticas femicidas” agregaron.

Fuente: sanluis24.com.ar