Gastón Heredia, quien era pareja de la víctima, llega al banquillo este lunes con un pedido de pena a prisión perpetua.

Cuando el policía que custodiaba la guardia del Hospital San Luis le preguntó qué le había pasado a la mujer que traía a rastras y agonizando, Gastón Heredia respondió, sin mirarlo: “Un tiro”, dijo; y luego confesó: “Fui yo, con un 38”. A pesar de que nunca quiso repetir esos dichos ante la Justicia, en junio de 2020 fue procesado con prisión preventiva por el femicidio de Johana del Valle Morán, su pareja, a quien le disparó en la cabeza luego de darle una golpiza en la vivienda que compartían en el barrio Virgen de Luján de la capital. Mañana, el acusado se sentará ante un tribunal de la Cámara del Crimen 2 para ser juzgado, con un pedido de pena a prisión perpetua.

El femicidio ocurrió la madrugada del 27 de junio de 2020 en una de las habitaciones de la casa de la pareja, en calle Chacho Peñaloza al 1459.

Para el fiscal 3, Esteban Roche, quedó probado que “aproximadamente entre las 2 y las 3 de la madrugada Heredia, como lo había hecho en otras ocasiones, comenzó a golpear a su pareja en diferentes partes del cuerpo mientras ella se encontraba completamente indefensa, descansando en una de las habitaciones del domicilio. Que a posterior, y continuando su ataque, de forma inmediata sacó un arma de fuego tipo revólver marca Tejano calibre 32 largo y efectuó un disparo”, detalló en la requisitoria fiscal.

Cerca de las 3:10, Heredia ingresó a los gritos a la guardia del Hospital San Luis con Morán a cuestas. La había llevado en su Renault Kangoo azul, casi desvestida. La bala le había ingresado al cráneo por el ojo izquierdo, sin orificio de salida.

Johana, que tenía 32 años, fue llevada en una camilla a la Shock Room y luego a la Terapia Intensiva, donde finalmente los médicos determinaron que tenía muerte cerebral, el domingo a la mañana.

Mientras eso ocurría, Heredia fue requisado en uno de los pasillos del centro médico por el policía de guardia, a quien le confesó el crimen. Además de ese efectivo, que entonces trabajaba en la Comisaría 2ª, lo escucharon dos trabajadoras del Plan Solidario que también hacían de seguridad en el nosocomio.

“Deténganme, yo la maté”, declaró una de ellas, de apellido Zarandón, sobre los dichos del agresor.

Él quedó demorado esa misma noche. La Policía secuestró la ropa que llevaba, una campera oscura y un pantalón de jeans que estaban manchados de sangre; también la camioneta Kangoo.

Horas más tarde, la entonces jueza Penal 3, Virginia Palacios, ordenó un allanamiento en la morada de la pareja. Los investigadores secuestraron allí una almohada ensangrentada que estaba en la cama matrimonial, donde la mujer habría sido atacada mientras descansaba, dos celulares y un revólver calibre 32. También hallaron manchas de sangre en el piso y un cierto desorden en el comedor: encontraron un calefactor arrancado y tirado en el piso.

Antes de llevarlo a una celda, peritos le practicaron un dermotest al sospechoso, una prueba para saber si una persona disparó un arma; el resultado fue positivo.

El final pudo ser otro

En la investigación que llevó adelante Palacios, las declaraciones de familiares, amigos y vecinos fueron contestes: Johana era víctima de violencia de género.

Al menos cuatro habitantes del barrio Virgen de Luján refirieron que las peleas en la pareja eran constantes y que se habían acrecentado desde el inicio del aislamiento social y preventivo por la pandemia del coronavirus, decretado en marzo de 2020. También que la noche del hecho escucharon entre tres y seis disparos, y que a uno de ellos Heredia le dijo que él había tirado “unos cuetes”.

Yanet y Axel Morán, hermanos de la víctima, y su madre, María Godoy, coincidieron en que el hombre era muy posesivo, que Johana ya no veía a sus amigas y que en varias ocasiones notaron que tenía moretones en el cuerpo.

Una amiga de la víctima, de apellido Fernández, dijo que ella le había comentado varias veces que quería separarse, pero que no lo hacía por miedo. A pesar de ello, Morán nunca quiso confirmarle que su pareja la golpeaba y solía decirle que se lesionaba sin darse cuenta, accidentalmente.

En Cámara Gesell, la hija de Morán, quien entonces tenía 11 años, declaró que “Coki”, como apodan a Heredia, no solo le pegaba a su mamá, sino que a veces la dejaba encerrada en el baño. “Le pegaba muchas veces, y mi mamá iba llorando y yo la veía… y yo lloraba por ahí porque le pegaba; o sino afilaba unos cuchillos y le decía que la iba a matar, y la encerraba en el baño con llave (…) casi todos los días le pegaba”, relató la menor.

Está previsto que en el debate declaren 49 testigos, aunque las partes podrían prescindir de alguno de ellos. Heredia llega al banquillo este lunes acusado por “homicidio calificado por el vínculo, por la alevosía, por mediar violencia de género y por el uso de arma de fuego”.

Fuente: eldiariodelarepublica.com